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Indice - Formación

Capítulo 1. Características de los procesos de formación asociados a GDRT

Este tipo de formación es constructivista, en el sentido de que reconoce los conocimientos de cada persona y su capacidad de construir nuevos conocimientos, para lo cual requiere de herramientas conceptuales y metodológicas que le permitan crear sus propios procedimientos para actuar en su entorno y transformarlo. Al hacerlo, sus ideas también se transforman, y continúa aprendiendo, y al compartir sus experiencias y reflexiones con otros, se genera un proceso de interprendizaje extraordinariamente enriquecedor.

El énfasis en la acción transformadora y en el aprendizaje a partir de esa praxis -lo que en la ECADERT se denomina “aprender haciendo”- ha acercado al proceso de formación de capacidades asociado a la gestión territorial al construccionismo de Papert.    Este abordaje, derivado en parte del constructivismo pedagógico de Piaget y von_Glasersfeld, comparte el énfasis en el aprendizaje como construcción de estructuras de conocimiento, pero plantea además que esto sucede principalmente cuando la persona (o el grupo) que aprende construye conscientemente una cosa pública, algo concreto en el mundo real.

La formación de capacidades para la gestión territorial, que se inspira también en la pedagogía freiriana,  no es una “enseñanza” en el sentido convencional de “instrucción” o mera transmisión de conocimiento, sino un aprendizaje interactivo directamente asociado a la acción colectiva transformadora del sistema-territorio.  Durante este proceso, a la vez de formación y de gestión, se establecen múltiples diálogos: entre la teoría y la práctica, entre el individuo y el grupo, entre quienes participan -con distintas funciones, experiencias y tipos de conocimiento- tanto en el aprendizaje como en la construcción del proyecto de futuro del territorio (como también de las políticas públicas para el desarrollo territorial).

Este tipo de aprendizaje obliga a cambiar la función convencional de `docente´ o `instructor` por la de facilitador o facilitadora de aprendizajes recíprocos.  Quienes aportan conocimientos teóricos, herramientas metodológicas o experiencias sistematizadas son también aprendientes, pues su conocimiento se enriquece en el diálogo, la discusión comparada y la reflexión compartida. Esto es un rasgo básico de la formación asociada a la gestión territorial. El proceso formativo para el desarrollo territorial y la acción transformadora tiene que avanzar,  en forma progresiva y autocrítica, al campo de la mediación pedagógica. Esta supone el tratamiento de contenidos y formas de expresión de los diferentes temas y módulos de manera cada vez más creativa, participativa, expresiva y relacional.  Es necesario fortalecer continuamente la capacidad crítica y autocrítica de quienes participan en los procesos de formación y gestión.

Así, el conocimiento generado en este proceso permite socializar las experiencias para promover aprendizajes en otros escenarios.

 

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