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Indice - Formación

Capítulo 1. Seguimiento y Sistematización de los procesos formativos

La combinación de experiencia práctica con la teoría y ésta con su aplicación práctica,  tal como lo requiere la formación en gestión del desarrollo rural territorial, ha exigido la introducción de métodos pedagógicos para facilitarlo, incluyendo el seguimiento y sistematización.

La sistematización se ubica dentro del proceso capacitador como la reflexión crítica que tiene el propósito de provocar el aprendizaje y que orienta y describe lo que sucedió en una experiencia, tratando de explicar por qué se obtuvieron los resultados y aspectos sustantivos del aprendizaje. El propósito es mejorar la gestión de desarrollo rural territorial y el desarrollo de capacidades.  Se busca que el conocimiento producido en la práctica transite desde un saber aislado y privado a conocimientos organizados y socializables. La sistematización procura que los conocimientos sean extraídos de la práctica a través de la reflexión, puesto que no emergen en forma espontánea, sino que requieren un esfuerzo de las personas involucradas en ella, quienes a su vez incrementarán su propio conocimiento.

Estos procesos buscan formar agentes que, en el sentido de Amartya Sen, son personas con capacidad crítica, de tomar decisiones y de promover transformaciones sociales. La formación asociada a la gestión del desarrollo territorial pretende, por consiguiente, formar sujetos transformadores, capaces de actuar conscientemente y en forma asociada en función de una visión de futuro en su territorio y en su entorno mayor.

Al sistematizar procesos de gestión y aprendizaje se comprende mejor la naturaleza del desarrollo territorial, que no es lineal sino espiral. Sus fases y tareas no son necesariamente secuenciales, aunque haya una progresión –con múltiples realimentaciones y acercamientos sucesivos- desde los preparativos iniciales, pasando por la construcción de plataformas de participación y de un proyecto de futuro compartido para el territorio, hacia el funcionamiento operativo de la organización de gestión territorial y el diseño e implementación de iniciativas concretas orientadas por la visión estratégica.  Esta comprensión del proceso de gestión territorial se nutre de la reflexión acerca de la propia experiencia, su sistematización y discusión comparada, y las elaboraciones conceptuales y metodológicas derivadas de ellas.   A su vez, este conocimiento enriquecido por la prática alimenta tanto la acción formativa como el quehacer de las organizaciones de gestión territorial y el de quienes le dan acompañamiento técnico o de otra índole.  

Fig. No. 4
Formación asociada a la gestión, por fases


 

La evaluación de procesos formativos asociados a la gestión territorial ha de ser consecuente con su propósito y con los objetivos de aprendizaje acordados. Permite verificar el logro de esos objetivos, a la vez que contribuye al mejoramiento continuo del proceso.  Esto requiere de modalidades de evaluación participativas, que involucren activamente a todas las personas e instancias que se comprometieron con el interaprendizaje.

La rendición de cuentas a los propios actores territoriales, a las instituciones u organizaciones, o a otras instancias, es asimismo parte del proceso formativo. Contribuye a elevar las competencias de los participantes al enfrentar una situación compleja. La presentación de los resultados y aprendizajes obtenidos requiere que desarrollen un diálogo sobre la dinámica de los territorios rurales, las características de los actores sociales, sus procesos organizativos, las características de los gobiernos locales y las organizaciones de gestión territorial, y sus procesos de prospectiva, planificación y gestión.  Al mismo tiempo, tienen que elaborar un planteamiento reflexivo y autocrítico acerca de su propia actuación en el territorio, y someter sus conclusiones al escrutinio de los actores territoriales,  de su institución u organización, o de una instancia colegiada nacional.

 

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