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Indice - Formación

Capítulo 8. Revisión crítica de referentes conceptuales

El actual marco de referencia teórico del desarrollo rural con enfoque territorial sistémico es un acervo común importante, cuya incorporación efectiva a las políticas y programas nacionales es crucial para trascender las limitaciones de los abordajes que han prevalecido anteriormente y para diseñar e implementar una nueva generación de políticas públicas para el desarrollo de los territorios rurales.   También es fundamental incorporar este enfoque en la práctica de la gestión del desarrollo en cada territorio,  de manera que los actores sociales e institucionales se apropien tanto del proceso de desarrollo en sus territorios como del enfoque mismo, interiorizándolo y adecuándolo a sus condiciones y requerimientos.  Este enfoque debe permear igualmente las acciones supranacionales en apoyo a las políticas nacionales y a los procesos territoriales, y en particular las acciones formativas asociadas a la gestión tanto de las políticas como de los territorios. 

En el desarrollo del Programa Regional de Formación de Capacidades de la ECADERT y de los cursos reseñados en capítulos anteriores,  fue necesario hacer una revisión autocrítica de la incorporación efectiva de la perspectiva sistémica del desarrollo territorial en las acciones formativas y realizar un esfuerzo conjunto sostenido para ahondar en su comprensión y asegurar la coherencia de su abordaje en los distintos módulos y cursos, tanto conceptuales como metodológicos e instrumentales.  En la formación, como en el ámbito de las políticas y de la gestión territorial, es necesario asumir de manera consciente la tarea de trascender la adopción declarativa o nominal del enfoque territorial para que oriente efectivamente el quehacer en los planos regional, nacional y territorial.  En particular, se requiere de una comprensión sistémica de las interrelaciones entre procesos asociados a distintas dimensiones del desarrollo sostenible, como también es necesario aprehender de manera sistémica las dinámicas territoriales y su relación con los procesos nacionales e internacionales.

El enfoque territorial sistémico ofrece un marco de referencia útil pero que es necesario completar, adaptar y revisar críticamente a la luz de su pertinencia para la gestión de las políticas públicas en cada país y de territorios rurales específicos.  Es una herramienta para la comprensión y la transformación de la realidad, que no brinda las respuestas a situaciones particulares, sino que habilita para buscarlas de manera consecuente con ese marco de referencia teórico-metodológico.
En el proceso ECADERT, el concepto mismo de territorio se ha revisado y enriquecido al confrontar su definición en este instrumento de política pública supranacional con las características de los territorios focales, transfronterizos o afines y, especialmente, con la concepción de territorio que se deriva de la experiencia histórica, la cultura y la cosmovisión de cada pueblo. Así, por ejemplo, el concepto garífuna de territorio, esencial para la identidad de esta cultura específica del Caribe centroamericano, abarca otras facetas de la interacción de la comunidad con el medio natural tanto terrestre como marítimo, pero sobre todo de la relación con los ancestros y los fuertes vínculos que unen a quienes tienen un ascendiente común y una cultura compartida, independientemente de dónde se encuentren en determinado momento.

Por otra parte, la formulación actual del enfoque territorial sistémico es una propuesta en constante evolución, cuya vitalidad y pertinencia obedece justamente a su enriquecimiento continuo mediante una práctica reflexiva.  
En el marco del proceso ECADERT, la formulación misma del “desarrollo rural territorial”, en sí una abreviación del concepto más amplio de desarrollo sustentable y sistémico de los territorios rurales, es un campo abierto a la reflexión conjunta sobre sus contenidos. El significado del “desarrollo”  no es unívoco, sino que el término tiene distintas acepciones y su significado puede diferir de un territorio a otro; lo fundamental no es la definición del desarrollo, sino el principio por el cual son los actores del territorio quienes lo definen al formular su propia propuesta de futuro.  Lo que se entiende por “ruralidad” igualmente varía, de un lugar a otro y a lo largo del tiempo, y su comprensión ha de incluir dicha variabilidad.  Los territorios, por su parte, no son necesaria ni exclusivamente rurales, y el desarrollo territorial no se circunscribe, por consiguiente, sólo al ámbito rural.

Sin duda será saludable y necesario, a medida que contemos con más experiencias sistematizadas, análisis comparados y reflexiones enriquecidas por la práctica de la gestión territorial, revisar aspectos teóricos más generales del enfoque territorial sistémico.  Para ello será fundamental un diálogo sostenido entre el sector académico, los responsables político-institucionales, los gestores del desarrollo en los territorios, y quienes apoyan o acompañan esos procesos desde instituciones públicas, no gubernamentales o internacionales.

 

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