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Desarrollo Rural Territorial

El Desarrollo Rural Territorial es un proceso de transformación paralelo y entrelazado de las dimensiones económica, institucional, social, cultural y ambiental de los territorios rurales, en función de políticas públicas concertadas y del esfuerzo mancomunado entre las diversas organizaciones de la sociedad civil e instancias públicas nacionales y locales. Esto con el fin de contribuir a la cohesión social y territorial, tanto nacional como transfronteriza, y al bienestar social y económico de la gente vinculada a los territorios.

El enfoque territorial del desarrollo rural promueve la articulación y armonización, en el territorio, de políticas sectoriales, fundamentada en procesos de planificación participativa con los actores sociales e institucionales y en función de una visión compartida del territorio. En el ámbito territorial, este esfuerzo conjunto se consolida en un plan estratégico para el desarrollo del territorio cuyo objetivo es potenciar su riqueza cultural, ambiental y productiva, como base para fortalecer y mejorar las condiciones de vida y generar nuevas alternativas para los y las habitantes del territorio. Para ello, se requiere de mecanismos de acceso a activos productivos y servicios, así como la generación y aprovechamiento de nuevas oportunidades económicas, empleos e ingresos dignos, facilidades crediticias apropiadas, y el desarrollo de instituciones y capacidades tanto técnicas como de gestión.

El DRT impulsa procesos de ordenamiento territorial participativo de doble vía. Por un lado, orientaciones nacionales o regionales generadas por instancias centrales de planificación y ordenamiento, mediante procesos transparentes y con mecanismos de consulta. Por otro lado, impulsa planes o propuestas elaboradas por los actores sociales e institucionales de cada territorio, en diálogo con las autoridades nacionales y enmarcadas en políticas de desarrollo territorial para el país en su conjunto o, en algunos casos, para regiones transfronterizas. Este ordenamiento territorial debe ser multisectorial y responder a criterios pertinentes para el desarrollo rural con enfoque territorial, adecuados a las condiciones de cada país.

En síntesis, el Desarrollo Rural Territorial establece las condiciones nacionales y locales para que la gente viva mejor, con equidad e inclusión, creatividad y libertad, identidad propia y respeto a la diversidad cultural, prosperidad y productividad, salubridad e inocuidad, calidad integral del territorio y sostenibilidad ambiental.

Los procesos de DRT se sustentan en una institucionalidad territorial integradora, en tejidos sociales y relaciones solidarias que vinculan a un entramado de redes comunitarias, y en organizaciones e instituciones públicas y privadas. De esta forma posibilita la gestión social del territorio.

El DRT fundamenta el desarrollo integral del territorio en sus vocacio­nes y potencialidades, e impulsa la diversificación de las actividades económicas, tanto agrícolas como no agrícolas, así como el fortalecimiento de las cadenas de valor dentro de un marco de relaciones amigables con el medio ambiente. El Desarrollo Rural Territorial también favorece la colaboración público/privada local y estimula la innovación social, partiendo del rescate y valorización de los conocimientos y saberes locales, y posibilitando un diálogo creativo entre los sistemas de conocimiento, tanto tradicionales como modernos. Además, ofrece oportunidades para acceder a tecnologías e información, así como la capacidad para involucrarse activamente en procesos nacionales e internacionales en beneficio del propio territorio.

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